Entre los motivos de consulta más frecuentes a sexólogos, se encuentra el problema de la falta de deseo sexual, siendo más común entre mujeres de entre 30 y 40 años con parejas estables.

La rutina, el cansancio, la crianza de los hijos, los pocos momentos a solas con el otro, hacen un combo explosivo que se traduce en un desgano total a la hora del encuentro sexual. Entonces ante la propuesta de la pareja aparecen las mil y una frases típicas de por qué no o simplemente la indiferencia. Otra situación frecuente de «falta de ganas» se da entre mujeres que dependen económicamente de sus parejas. Cuando el varón maneja el dinero, cuando ella tiene que pedir permiso hasta para comprarse ropa interior, cuando el hombre no la consulta sobre temas esenciales del manejo del hogar, la cama se convierte en el terreno ideal donde ella suele hacer reproches, en vez de consumar el cariño que se tengan.

Otra razón común puede ser consecuencia de posibles disfunciones sexuales existentes (como la anorgasmia), trastornos afectivos, enfermedades crónicas o tratamientos farmacológicos.

Esta problemática puede llevar lenta o rápidamente al deterioro de una pareja ya que puede generar inseguridades en quien no se siente “deseado”, desatando cantidades de planteos que posiblemente no se condicionen con la realidad.

Si esto parece prolongarse en el tiempo, lo mejor es recurrir a la ayuda de un profesional, ya que suele tener una solución, y posiblemente mucho más fácil de lo que se espera.

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