No es poco común la consulta en el médico con algún hombre preocupado porque ha descubierto un color extraño en su semen. Aunque es una situación entendiblemente alarmante para el paciente, en general, afortunadamente, no suele tratarse de un problema serio.
El color del semen es, normalmente, blanco. Si algunas veces parece presentar algunos tonos en rosado, significa que hay sangre mezclada con el semen. La denominación clínica a esta condición es hematoespermia. Se estima que la condición es común, pero la prevalencia de la misma es muy difícil de calcular ya que gran parte de las veces que los hombre eyaculan lo hacen durante el coito, por lo tanto no pueden echar un vistazo a su apariencia. Así, muchos casos, indudablemente, quedan sin ser reportados.
La mayoría de los pacientes que sí lo notan, tienen más de un episodio de hematoespermia que ha ocurrido durante semanas o meses. Si la sangre en el semen persiste por más de 10 eyaculaciones o más de dos meses, debería ser evaluado formalmente.
Aunque esta condición sea usualmente benigna, un estudio importante del historial clínico, evaluación física, y (tal vez) un examen de laboratorio debería ser indicado para poder descartar algo serio. La causa más común de hematoespermia es algún tipo de infección, ya sea de la uretra, próstata o las vesículas seminales. En estos casos, la condición desaparece una vez que la infección haya sido tratada. Causas menos frecuentes incluyen cáncer de próstata, traumatismos, pólipos en la uretra y calcio acumulado en la uretra.
