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La eyaculacion precoz es una de las disfunciones sexuales más habituales en los hombres. La dificultad de controlar el momento de la eyaculacion puede ser muy frustrante para la pareja. Las causas pueden ser por una enfermedad como la diabetes, traumatismos, desequilibrios hormonales pero normalmente tiene un origen psicológico causado quizás por depresión, ansiedad o estrés.

Existen remedios caseros que te pueden ayudar a controlar la eyaculación precoz. Las infusiones son buenas para controlar el impulso eyaculatorio ya que algunas de ellas tienden a actuar como sedantes y nos ayudan a relajarnos, asi podemos dejar atrás la ansiedad y el nerviosismo que son causantes de eyaculacion precoz.

Entre las mejores infusiones para la eyaculacion precoz tenemos la manzanilla que tiene un fuerte efecto tranquilizante. Se prepara como cualquier otra infusión, colocamos unas flores secas en una taza de agua a punto de hervor, dejamos reposar 5 minutos y colamos.

El tilo también puede ser una gran ayuda para la eyaculacion precoz. Es muy conocida la acción sedante del tilo y tomando una infusión de tilo un rato antes del encuentro sexual, se puede obtener el estado de relajación necesario para mantener la relación sexual sin que la ansiedad o los nervios nos jueguen una mala pasada.

Otro remedio casero natural para la eyaculacion precoz lo tenemos en la avena. La avena puede llegar a otorgar un estado de tranquilidad y suavidad. Esto puede ayudarnos mucho. Para obtener algún efecto de este tipo de la avena simplemente la tomamos con leche o con yogurt.

Pero si pensamos que la eyaculacion precoz es un problema grave, podemos visitar a un medico. Aunque muchos hombres no lo hacen por pudor, pero los tratamientos actuales son altamente efectivos y en la gran mayoría de los casos se logra solucionar los problemas de eyaculacion precoz con éxito.

La eyaculación precoz es el nombre que se le da a la eyaculación que se produce con una mínima estimulación sexual.  Este trastorno es padecido exclusivamente por los  hombres. El varón eyacula antes, durante o casi inmediatamente después de la penetración, sin control y antes de desearlo. La consecuencia suele ser la imposibilidad de continuar el coito durante el tiempo suficiente para satisfacer a la pareja, no pudiendo disfrutar de una vida sexual plena. Esto afecta a su autoestima y sociabilidad, haciendo incluso que se llegue a evitar los encuentros sexuales.

La gran mayoría de los hombres experimentaron una eyaculación precoz en algún punto de su vida sexual, resultando el trastorno sexual más frecuente.

Aunque no es un problema serio ni una enfermedad, es muy difícil que se cure sola, pudiéndose convertir en un problema crónico. Existen dos tipos de eyaculación precoz: la eyaculación primaria, ocurre cuando la eyaculación precoz ha estado presente a lo largo de toda la vida sexual del hombre, por lo que éste nunca ha podido controlar su eyaculación en sus relaciones. Este tipo es muy común, siendo una patología médica bastante frecuente, estudios recientes indican que uno de cada tres hombres activos sexualmente la padece. Con respecto a la eyaculación secundaria aparece en un momento posterior en la vida del hombre, quien antes siempre había controlado su eyaculación. En la mayoría de casos, la eyaculación precoz suele estar relacionada con una disfunción eréctil, por lo que tratando esta última se soluciona el problema. A menudo, los adolescentes experimentan episodios de eyaculación precoz durante sus primeras relaciones sexuales, pero con el tiempo aprenden a mejorar el control eyaculatorio.

En una relación sexual normal, la excitación en el hombre aumenta progresivamente hasta la fase de meseta, disfrutando de su placer sexual hasta el momento que de forma voluntaria llega al clímax. El eyaculador precoz no puede permanecer en la fase de meseta, existe una excitación rápida y una eyaculación involuntaria y temprana. En muchos casos, la eyaculación precoz es un signo de una afección psicológica (ansiedad o nerviosismo) o emocional (culpabilidad o  angustia) y en pocos casos es debido a un trastorno anatómico o fisiológico.