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Sobre un análisis de los motivos de consulta de parejas heterosexuales al médico sexólogo, aparece como uno de los principales motivos el mayor deseo sexual del hombre con respecto a la mujer.

Los factores que pueden influir en el deseo sexual son:

1) La base hormonal, son numerosos los estudios que se han realizado, para medir la influencia de la testosterona en el deseo sexual. Y si bien es cierto que se ha demostrado la relación entre el nivel de testosterona en sangre y el deseo sexual, también lo es que esto no significa que el hombre tenga que tener, debido a la mayor cantidad de testosterona, un mayor deseo sexual. La testosterona tiene influencia en el deseo sexual, tanto en hombres como en mujeres, pero no de una manera exponencial (a más testosterona, más deseo), sino que llegados a la cantidad normal en hombres y en mujeres (distintas por supuesto), más hormona sexual no provoca más deseo.

2)  Factores de aprendizaje: el placer sexual, activa los mismos núcleos cerebrales que se activan ante el placer de consumir cualquier droga. Según esto, el deseo sexual y el de volver a consumir la sustancia funcionan de maneras similares.

Alguien que lleva un consumo habitual (de sexo o sustancias), si deja de tener ese placer, empieza a notar el deseo de obtenerlo, se imagina la situación (fantasías), sueña con ello e intenta buscar la manera de obtener el placer. Si esa persona no realiza actividades sexuales durante un tiempo, acaba por ir apagando poco a poco el deseo de sexo. De igual forma, si la persona consume habitualmente la sustancia/sexo, no existe ningún motivo para que el deseo disminuya.A modo de síntesis puede decirse que: un chico, empieza a masturbarse y descubre el placer sexual, con sus compañeros mira las primeras películas pornográficas y consigue premio social, quien consigue llegar más lejos en los ligues, siendo el número uno aquel que pierde antes la virginidad.

Estos factores sociales serian en parte los responsables del mayor deseo sexual en hombres.

Entre los motivos de consulta más frecuentes a sexólogos, se encuentra el problema de la falta de deseo sexual, siendo más común entre mujeres de entre 30 y 40 años con parejas estables.

La rutina, el cansancio, la crianza de los hijos, los pocos momentos a solas con el otro, hacen un combo explosivo que se traduce en un desgano total a la hora del encuentro sexual. Entonces ante la propuesta de la pareja aparecen las mil y una frases típicas de por qué no o simplemente la indiferencia. Otra situación frecuente de “falta de ganas” se da entre mujeres que dependen económicamente de sus parejas. Cuando el varón maneja el dinero, cuando ella tiene que pedir permiso hasta para comprarse ropa interior, cuando el hombre no la consulta sobre temas esenciales del manejo del hogar, la cama se convierte en el terreno ideal donde ella suele hacer reproches, en vez de consumar el cariño que se tengan.

Otra razón común puede ser consecuencia de posibles disfunciones sexuales existentes (como la anorgasmia), trastornos afectivos, enfermedades crónicas o tratamientos farmacológicos.

Esta problemática puede llevar lenta o rápidamente al deterioro de una pareja ya que puede generar inseguridades en quien no se siente “deseado”, desatando cantidades de planteos que posiblemente no se condicionen con la realidad.

Si esto parece prolongarse en el tiempo, lo mejor es recurrir a la ayuda de un profesional, ya que suele tener una solución, y posiblemente mucho más fácil de lo que se espera.