La sexualidad es uno de los aspectos que más dudas genera entre las personas que tuvieron o tienen algún problema cardiovascular, sin embargo, no se atreven a plantearlo en el consultorio del cardiólogo. Es más, hay pacientes que pueden mantener relaciones con normalidad pero se “retiran” de la vida sexual por mitos, temores y desconocimiento.
En un encuentro sexual se eleva la presión sanguínea, el corazón se acelera y aumenta el número de latidos por minuto. Quienes tienen antecedentes temen sufrir falta de aire, mareos o un nuevo episodio cardíaco, aparece el miedo a no poder llevar adelante el encuentro y también a la muerte.
Según especialistas, privarse del placer sexual puede traer graves consecuencias, ya que somos sexuales desde que nacemos hasta que morimos, por lo tanto una persona que siente que ya no es apta para relacionarse sexualmente puede sufrir problemas emocionales; es más, aseguran que muchos casos de depresión están relacionados con esto.
La sexualidad humana es sin dudas muy compleja y por eso se hace imprescindible el tratamiento profesional, en ocasiones la patología se usa como una excusa para evitar el contacto íntimo.
En relación a los medicamentos propios de los tratamientos también pueden influir en la sexualidad, porque se prioriza la salud física del enfermo o porque es un paciente mayor y se supone que ya no le interesa tener contactos íntimos, tal vez se le indica una droga que puede afectar su funcionamiento sexual.
La consulta con el sexólogo se torna clave ya que además de las cuestiones orgánicas en ocasiones se ocultan problemas de la esfera psicológica o relacionados con la pareja, es decir, eso que aparece como un impedimento físico tal vez esconde dificultades que tienen que ver con lo vincular y que son previas a la enfermedad cardíaca.