La fuente más importante de señales nerviosas sensitivas para la iniciación del acto sexual masculino es el glande del pene, un órgano sensitivo muy sensible que transmite al sistema nervioso central una modalidad de sensación especial denominada sensación sexual.
La acción de masaje del glande en la relación sexual estimula los órganos sensitivos terminales y las señales sexuales, a su vez, se propagan a través del nervio pudendo y después, por el plexo sacro, a la porción sacra de la médula espinal y por último ascienden a través de la médula para proyectarse en distintas áreas del cerebro.
Los impulsos también pueden penetrar en la médula espinal procedentes de áreas próximas al pene para ayudar a estimular el acto sexual. Por ejemplo, la estimulación de la piel por la zona del ano, el escroto y el peritoneo pueden enviar señales a la médula que contribuyan a la sensación sexual. Las sensaciones sexuales pueden originarse incluso en estructuras internas como en la zona de la uretra, la vejiga, la próstata o los testículos.
De hecho, una de las causas del impulso sexual es que los órganos sexuales estén llenos de secreciones, por lo que, la infección y la inflamación leve de estos órganos puede llegar a provocar un deseo sexual casi ininterrumpido; incluso, algunos alimentos “afrodisíacos” aumentan el deseo sexual por irritación de las mucosas vesical y uretral que inducen inflamación y congestión vascular.