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Cerca de dos millones de mujeres se exponen a embarazos no deseados al no usar ningún tipo de protección.

El uso de la píldora anticonceptiva y el preservativo en España ha disminuido en los últimos dos años. Uno de los motivos sería el coste de estos anticonceptivos, demasiado elevado en tiempos de crisis. Éstas son las principales conclusiones de la VII Encuesta Bayer de Anticoncepción en España, basada en dos mil entrevistas a mujeres en edad fértil, realizada por el equipo Daphne.

El 75% de las encuestadas afirmaron utilizar algún método anticonceptivo frente al 79% de las que lo hacían en 2009. Sin embargo, se ha reducido del 37,3 al 35,6% el uso del preservativo; del 17,9 al 16,3% el de la píldora y del 1,5 al 1,3% el uso de ambos métodos. El informe también señala un aumento del porcentaje de mujeres que no utilizan ningún sistema para evitar el embarazo -del 21% en 2009 al 24,8 en 2011-. En España se usa más el preservativo que la píldora por las falsas creencias y mitos, como que la píldora engorda o que es necesario descansar de su uso.

Según Isabel Serrano, presidenta de la Federación de Planificación Familiar Estatal, es necesario “trabajar para reducir el alto riesgo de embarazo”, y ha recordado que de los cerca de dos millones de mujeres que asumen el riesgo de un embarazo la mitad es por no adoptar ninguna prevención.

La educación es, para los expertos allí reunidos, un factor determinante en el cambio de los comportamientos anticonceptivos.

Según un informe de un centro de control de enfermedades y prevención de Estados Unidos, una proporción más alta que nunca de adolescentes usa condones en su primera experiencia sexual. Según el reporte, que comparaba información del año 2002 con los años 2006 al 2010, ocho de cada diez adolescentes varones había usado un condón durante el primer encuentro sexual, un incremento del 9 por ciento desde el año 2002. Además, el 16 por ciento de los adolescentes usaban condón en combinación con otros métodos anticonceptivos femeninos, como hormonas

Las tasas de embarazo no deseados durante la adolescencia han ido disminuyendo en el período de los últimos 20 años, y los expertos son optimistas en afirmar que la prevención de esta problemática es una batalla posible de ganar. El estudio nuevo reveló que cerca de un 43 por ciento de adolescentes que no se han casado han tenido sexo, y esos números siguen estables desde el 2002. El uso total de anticonceptivos, a su vez, también se ha mantenido estable desde el año 2002, con un 78 por ciento de adolescentes alegando que han utilizado alguna forma de anticonceptivo en sus encuentros sexuales.

Sin embargo, el uso de condones más otros anticonceptivos durante el primer encuentro sexual sí ha aumentado desde el año 2002, previniendo no solo el embarazo sino también enfermedades de transmisión sexual.

Sin embargo, a pesar de las mejorías en la conducta para la prevención de los riesgos de embarazo adolescente, aún existe una diferencia entre los distintos sectores socio-económicos.

El 20% de los jóvenes españoles entre 18 y 35 años reconoce que no siempre utiliza el preservativo cuando tiene relaciones con desconocidos, un porcentaje que es mayor en el caso de los chicos que en el de las chicas. Los datos los ha facilitado la empresa Control, fabricante de este tipo de anticonceptivos, que ha realizado una encuesta entre jóvenes para conocer su comportamiento sexual. 

Según los datos facilitados por esta empresa tras analizar el resultado del barómetro, el 40% de los chicos entre 18 y 35 años reconoce que practica sexo sin preservativo con desconocidos si éstos “les convencen” , o si la persona es “de confianza”, pero en las chicas ese porcentaje se reduce al 15%.

Sobre la frecuencia, los jóvenes muestran una actividad sexual muy diversa: el 35% dice que tiene relaciones sexuales una vez al mes o menos, y el 6,4% una vez al día e incluso más. Según este barómetro, el 33% de los jóvenes considera que las relaciones sexuales están vinculadas a una relación amorosa, aunque en el caso de las chicas ese porcentaje se eleva hasta el 41 por ciento.

La primera cualidad de un preservativo es la seguridad. Después viene la comodidad. Entonces, ¿cómo escoger el mejor preservativo?

En función del uso que se hace de él, el preservativo ideal no siempre es el mismo. Para la penetración vaginal, el preservativo clásico, lubricado, está bien adaptado. La mayoría de las parejas eligen un preservativo que transmita mejor el calor de un cuerpo a otro.

 

Para la práctica de la felación, un preservativo sin lubricante se adapta mejor. El gel lubricante en la boca, no es agradable para nadie. Eventualmente, puede estar perfumado, para disfrazar el gusto del látex.

 

Para la relación anal, es mejor un preservativo más grueso, sólido, porque los frotamientos a la hora de esta práctica, conllevan un riesgo más elevado de que pueda romperse.

 

Mayor seguridad

 

Existen dos normas fundamentales: conservar el preservativo en su envoltorio original, en un lugar ni muy caliente (ni sobre el radiador, ni en el bolsillo de los vaqueros), ni en un lugar demasiado frío (nunca en la nevera).

 

El tamaño del preservativo

 

El tamaño del preservativo se debe adaptar a la morfología de cada persona. Existen preservativos de diferentes tamaños. Otra cosa es que el preservativo tenga o no depósito. Si no hay depósito, basta con presionar la punta del preservativo para crear un punto de vacío, al igual que se debe ajustar bien la parte superior para sacar todo el aire.

 

El preservativo retardante

 

Algunos preservativos contienen un anestésico local que permite insensibilizar el glande y ralentizar el momento del clímax. La finalidad es la de retrasar la eyaculación. Esto es eficaz, a pesar de no ser siempre muy agradable la sensación de la anestesia en esa parte del cuerpo. Estos preservativos están reservados para hombres que sufren una eyaculación precoz. Otro tipo de riesgos puede ser el  bloqueo por completo de la eyaculación.